Quizá porque mi niñez recuerda un Mediterráneo distinto al que vemos y vivimos hoy en día. Recuerda un Mediterráneo de sábados por la mañana en la playa, de sal en la cara y arena en los pies y de paseos interminables bajo un sol de justicia. Un Mediterráneo cargado de cultura y no de cifras; un reflejo del pasado, presente y futuro de la cultura de los países del sur de Europa. El mar del Atlántico es hoy en día un paisaje mucho más sombrío, un óleo cargado de penumbras, desgracia y mezquindad donde a diario miles de personas juegan a la ruleta rusa con su futuro, tan incierto en su país como desesperanzador en la Europa insolidaria que nos ha tocado vivir y sufrir.

Las mismas aguas en las que décadas atrás se libraron grandes batallas por la democracia, hoy sucumben ante el impasible silencio de la indiferencia. Los medios atormentan a diario con imágenes de lo que ocurre en las costas de Italia y Libia, ¿estamos ya inmunizados?

Miles de niños son separados de sus madres al nacer, que luchan por darles un futuro mejor en la Europa de las oportunidades y la libertad. Lanzan a sus hijos a las aguas del Mediterráneo en pequeñas embarcaciones con apenas combustible para unas cuantas millas. Días y días navegando a la deriva, con rumbo incierto a la península itálica huyendo de la guerra y la miseria de sus países, seguramente provocadas por el afán imperialista de nuestros gobiernos, que no ciudadanos.

Y aquí estamos nosotros, en esa fina línea entre la culpabilidad y la inocencia, entre el cálido confort de nuestros hogares y la más desoladora inacción; la que día tras día, con ayuda de nuestro voto, nos hace partícipes de una lucha en la que siempre pierden los mismos. ¿Quién es el enemigo?

El escenario que se vivió hace 5 años en la Libia de Gadafi, se traslada ahora a Siria con los mismos sospechosos habituales. ¿Para qué fingir una solidaridad que realmente se cobija en las cifras? ¿Por qué el gobierno de Rajoy se comprometió a acoger a 16.000 refugiados antes de que finalice 2017 si a día de hoy, sólo se ha otorgado asilo político a apenas 200 personas?

La Unión Europea, esa supuesta agrupación de países con valores democráticos, sociales y jurídicos similares, está dejando ver su cara más sombría. El Consejo Europeo desmantelando el estado del bienestar y el Mediterráneo convertido en una guerra de cifras. Como cantaba Julio Iglesias, la vida sigue igual…