Wish You Were Here

Bienvenidos a este espacio del Blog dedicado a un proyecto personal concerniente a la archiconocida canción "Wish You Were Here" de Pink Floyd. Vuestra colaboración consiste en escribir un texto corto de no más de 150 palabras describiendo a modo de cuento o simple descripción qué sentimientos os evoca el tema, dónde lo ubicáis o que percibís al escucharlo. Os adjunto la letra en inglés y la música. No os preocupéis si no la entendéis del todo, lo que importa es la ambientación y aquello que os recuerda. El texto me lo podéis enviar a mi dirección de correo: abelcarreto@gmail.com. Iré actualizando esta página con el texto y vuestro nombre o pseudónimo (si sóis vergonzosos).
PD: No es una competición, ni un concurso, es simplemente un intento de averiguar a qué se asocia dicha canción, por lo que no hay interpretaciones buenas o malas.

So, so you think you can tell (Así que crees que puedes distinguir)
Heaven from Hell, (el Paraíso del Infierno,)
Blue skies from pain. (Los cielos azules del dolor)
Can you tell a green field (Puedes distinguir un campo verde)
From a cold steel rail? (de un raíl de acero frío)
A smile from a veil? (una sonrisa de un cumplido)
Do you think you can tell? (Así que crees que puedes distinguir)

Did they get you to trade (¿Consiguieron hacerte cambiar)
Your heroes for ghosts? (Tus héroes por fantasmas?
Hot ashes for trees? (Las cenizas calientes por árboles?)
Hot air for a cool breeze? (El aire caliente por una brisa fría?)
And cold comfort for change? (Y el frío confort por el cambio)
Did you exchange (¿cambiaste)
A walk on part in the war, (un papel secundario en la guerra)
For a lead role in a cage? (por un papel principal en una jaula?)

How I wish, how I wish you were here. (Cómo, cómo desearía que estuvieras aquí)
We're just two lost souls (Sólo somos dos almas perdidas)
Swimming in a fish bowl,  (Nadando en una pecera)
Year after year, (Año tras año)
Running over the same old ground. (Corriendo sobre el mismo suelo envejecido)
What have we found (Lo que hemos encontrado)
The same old fears. (Son los mismos miedos de siempre)
Wish you were here. (Desearía que estuvieses aquí)




WISH YOU WERE HERE

La vida es difícil, cada vez más, la vida de alguna manera también es ambigua, nada es blanco o negro, de hecho ni siquiera estoy seguro de que las cosas tengan algún color.
Puedes distinguir “Heaven from hell”? Si es así, esperaré con no poca esperanza a que alguien me lo muestre, aún sabiendo que la persona que está mas cerca de mí, como dice una canción de los Beatles, no se encuentra en mi árbol, es más, tengo la certeza de que durante la vida tal vez solo una persona trepe de rama en rama para sentarse junto a mí, y de esa manera hacer el viaje mas llevadero.
Los seres humanos somos arrogantes, vivimos una media de 76 años en un mundo que nos llevaba esperando millones y nos creemos capaces de distinguir entre el bien y el mal, capaces de juzgar al de al lado, cuando al fin y al cabo el rey y el peón al terminar la partida acaban en la misma caja.
Todo esto sería mas llevadero si tú estuvieses todavía a mi lado, podría ver las cosas de diferente manera, ojalá el mundo no te hubiese cambiado tanto, ojalá no te hubiese hecho prácticamente desaparecer porque realmente “wish you were here”.

Enviado por: Álvaro Guerra
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RECORDANDO

Era un día lluvioso y pese a ser mediodía parecía que estaba anocheciendo, como de costumbre.
Él, sentado al lado de la ventana en su silla de ruedas, tenía la mirada perdida, miraba al vacío.
Pero en ese vacío él veía algo, recordaba algo. Recordaba su juventud, cuando tenía diecisiete años y la vida por delante, pero se la quitaron. En aquella época él creía que era su deber, pero ahora, con el peso de una vida a la espalda, piensa en todo aquello de una forma distinta.

Ha pasado ya casi un siglo y no hay un día en su larga vida en el que no haya pensado en todo aquello, en que no lo haya recordado.
Antes de todo él era un chico alegre, feliz. Miraba al futuro y se veía en un buen trabajo, casado con la chica de sus sueños. Aquella chica con esos ojos penetrantes y fríos pero que a la vez le derretían el corazón; esos labios finos y rojos como las cerezas, ese cabello largo y dorado y esas curvas que le quitaban el aliento. Esa chica, su vecina, la que le hacía reír cada día.

Pero aquél día en el que se decidió a confesarle sus sentimientos todo cambió. Le tocaba ir a luchar, luchar por su patria, por sus derechos y su futuro. Estaba contento, pensaba en cuando volviera, más sabio por la victoria que estaba convencido que conseguirían.
Pero se equivocaba. No era para dar saltos que se diga. Había hecho muchos amigos a los que posteriormente vio morir. Algunos murieron en sus brazos. Agonizando. Otros los mató él. Tuvo que hacerlo para sobrevivir.

Estaba harto de todo aquello, pensaba que quizás era mejor morir. Antes que aguantar todo ese sufrimiento y ese cansancio.
Ahora, desde esa ventana piensa en que lo mejor fue morir allí. Porque desde esos días está muerto en vida. Cada día ve los rostros de sus compañeros y lo que es peor, de aquellos a los que mató por culpa de defender unos ideales que no compartía pero que ni siquiera sabía que existía, lo supo después. Era joven, no sabía nada de la vida.

Después de aquello nunca más volvió a sentir. Ni alegría, ni tristeza, ni añoranza… nada. Ya no sentía nada.
Y allí estaba. Cada día en esa ventana de esa residencia. Sólo. Como lo había estado desde su adolescencia. Desde aquel entonces no quería vivir. Y allí estaba, centenario, aguantando cada día esos recuerdos y esas pesadillas. Era su castigo. Porque en la guerra, -pensaba- todos mueren. Los que viven y los que no.

Enviado por: Ànima
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NADA IMPORTA MIENTRAS DURA UN SUEÑO

Allí estaba. Tumbada sobre la cama, empapando la almohada de unas lágrimas tan amargas como la vida misma. Se había vuelto a equivocar y no era la primera vez que lo hacía. Una y otra vez resbalaba y se daba de bruces contra el suelo, para luego levantarse y volver a caer. Nada le salía como quería, nada era como había soñado. Creía que crecer, madurar, tomar sus propias decisiones podrían acercarla a la felicidad. 
Pero ¡qué triste desengaño! Ahora veía que no era así. No contaba con tener que asumir también la responsabilidad de sus actos y pagar caros sus errores, muy caros. Se había dado cuenta que no era lo suficiente madura para enfrentarse a los problemas, siempre necesitaba una mano amiga que le sacase las castañas del fuego. El problema era encontrar esa mano amiga ¿Es posible sentir la soledad, aún estando rodeada de gente? Sí, lo es. Y quizás lo más difícil de asumir en esta vida es que se está solo. Y únicamente cuando se acepte la soledad, podemos afirmar que hemos madurado. 
Sin embargo, no todo está perdido. Aún queda esperanza. Alguien puede venir, acariciarnos dulcemente el cabello, levantarnos de esa cama, que tanto nos ha visto llorar y decirnos “Aquí estoy yo y también estoy solo, pero estamos juntos en la soledad”. 

Enviado por: Pochi
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PECES

Decepción y desilusión son quizás las palabras que mejor recogen lo que siento ahora mismo. Empezamos a construir entre los dos un castillo de naipes. Después nos dedicamos a ir quitando cartas, poco a poco, una a una, así que la cosa aguantó bastante. Finalmente, cuando todavía no queríamos darnos cuenta, aquello ya no se aguantaba de ninguna manera y el castillo cayó, aplastándonos.
Y así fue como llegamos a éste punto. Ahora sólo somos dos almas perdidas nadando en una pecera. Pasamos el tiempo buscando una salida que nos aleje al uno del otro pero al final de cada intento, acabamos reencontrándonos. Y este reencuentro cada vez es más extraño porque ya nada es igual. Ni siquiera tú y yo somos los mismos y por esta razón no podemos reconocernos. He cambiado mucho, ya no soy aquella persona que creía distinguir el bien del mal y actuaba conforme a ello. Ya no tengo esa capacidad e incluso dudo que alguien pueda tenerla. Ahora me dedico a dejarme llevar, jugando en el límite del bien del mal hasta que ambos conceptos pierden el sentido para mí.
Lo único que intento ahora es adaptarme a la nueva situación, pero vuelven los miedos el pasado, los miedos de siempre. El mayor de esos miedos, la soledad. Y aunque no la sienta, tengo miedo de sentirla. Probablemente por ésto, en esta tarde, cuando un amigo me invita a la reflexión, eso vuelve a mi. Pimero es una frase que entra por mi oídos gracias a una canción, se convierte en un pensamiento al entrar en mi cabeza, después baja hasta esa bomba (que nos da la vida) dónde los humanos situamos los sentimientos y se convierte en uno de ellos. La melancolía viene de su mano. No lo quiero pero está dentro de mi y aquí se va a quedar. Está aquí, no puedo evitarlo... wish you were here.

Enviado por: Fears
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NUEVO ORDEN

Lo había perdido todo. La soledad se personaba como la única compañera fiel y aburrida por siempre jamás.
Lo había perdido todo. La extinción de la especie humana se vaticinaba cercana bien entrado el segundo milenio. Corporaciones, dinero y avarícia desdibujaban la realidad de la felicidad en la esencia más instintiva del ser humano.
Ahora, la mujer mayor, eclipsada por la sombra de aquellos rascacielos caducos, picaba el suelo con su bastón, sin parar, haciendo chirriar el pavimento. Ella y la soledad: todos habían desaparecido. Sonaba "Wish You Were Here". Mucho había vivido y sufrido aquella mujer, mucho había aguantado sin hacer despertar en sus párpados ese mecanismo de impotencia / frustración llamado "lágrima". De lágrima difícil Encarna disfrutaba del placer de escuchar aquella melodía que resonaba por los edificios —y devolvían un sonido parecido al del apocalipsis—. Polvo, humo, fuego, destrucción en tanto que destrucción avecinaba el renacer de un nuevo orden mundial. Únicamente Encarna y la soledad, encarnada en Encarna con sorna, que día y noche, recorría las calles de Terrassa en busca de los animales perdidos.
Perros, gatos y demás títeres de la raza humana, que habían vivido (en apariencia) domesticados por otros animales ahora dejaban de ser libres para convertirse en esclavos de la supervivencia. El riff se extendía ahora por todo el mundo. Un mundo destruído por la codicia de abandonar unos valores que se antojaban desfasados y que poco se hacía por cambiarlos.
La evolución de la ciencia en diacronía con la religión condujeron al sistema de valores a una decadencia perpétua hasta el momento de la extinción.
Tomando un café con Encarna me estuvo explicando que mucho ha cambiado por el Nuevo Mundo. Que ahora los campos verdes triunfan sobre el acero frío. Que la sonrisa triunfa ante el bolsillo y, además, —cosa impensable en nuestro tiempo— reinaba el cambio ante el confort de la estabilidad negativa. Sentada viendo la vida pasar.
Lo había perdido todo pero se había encontrado ella misma. ¿Hay algo más maravilloso que eso?

Enviado por: Abel Carreto
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