Hoy he utilizado un nuevo método de inspiración por inducción: la música clásica. Tan presente en mi vida y tan obviada en la composición, si se combina con las nuevas tecnologías multimedia, ayudan a sonsacar brillantes argumentos, he aquí el resultado.
"Dijo un viejo amigo que la verdad uno se la inventa y uno se la cree. Hay gente que se pasa la vida buscando la verdad pero ¿realmente sólo ha una verdad? o hay muchas verdades. El problema viene cuando nuestro fin último es encontrar esa verdad y digamos que centramos todas nuestras energías y esperanzas en lograrla. Entonces, ¿no estamos desaprovechando nuestra vida? ¿No nos estaremos volcando en algo que ocupa demasiado tiempo y eso nos impide disfrutar de las demás cosas? Realmente mi amigo sabía pensar. Era alguien con inteligencia, alguien que, cuando decía las cosas era oído. Actualmente hay demasiados, como diríamos, pseudofilósofos que creen ser escuchados y entendidos, pero esos no son los mejores. Los mejores son aquellos que con artes alternativas, artes que difieren de la antigua concepción clásica del arte, logran transmitir distintos significados y percepciones. Logran hacer creer a los que les rodean y que reciben el arte que lo cotidiano crea escuela.
Yo no soy nadie para decir esto y probablemente el menos indicado para ello, pues nada en mi vida es arte. Yo no soy arte, nada es arte, evidentemente hay cosas muy complicadas como es el sonido del piano que me está haciendo hablar más por encima de la melodía y nadie me está entendiendo, como si así tuviese más y más razón y cuando nadie me entiende me pongo nervioso y cuando me pongo nervioso practico el peligroso juego de hablar sin saber. El peligroso juego de jugar al parchís con un dado trucado. ¿Te llenará esa victoria o recordarás toda la vida que ganaste a costa de engañarte? Recordarás que hiciste trampa. En última instancia, ¿crees que eres bueno? Nada tiene sentido, todo se desmorona como la melodía de Liebestraum. Y ahora vuelve.
Y ahora vuelve y me hace recordar que he olvidado algo en el microondas: he olvidado sacar la verdad del microondas; en lo cotidiano reside la verdad. En lo que utilizamos cada día, en nosotros, en nuestro espíritu, en el de los demás, en el de... ¿la vecina?
¿Alguien me ayuda a encontrar mi espíritu? No sé que es, pero tengo que encontrarlo, es la moda, es lo trend ahora. ¿Qué se yo si no sé nada? ¿Qué se yo si no sé nada? Perderé todo. Todo lo lo que he luchado... será inútil. No todo... No todo... Quiero que no todo... Quiero que algo... que algo... No todo."
Resultado nefasto, eso creo, intentaré perfeccionar la oratoria. Un saludo.
"Dijo un viejo amigo que la verdad uno se la inventa y uno se la cree. Hay gente que se pasa la vida buscando la verdad pero ¿realmente sólo ha una verdad? o hay muchas verdades. El problema viene cuando nuestro fin último es encontrar esa verdad y digamos que centramos todas nuestras energías y esperanzas en lograrla. Entonces, ¿no estamos desaprovechando nuestra vida? ¿No nos estaremos volcando en algo que ocupa demasiado tiempo y eso nos impide disfrutar de las demás cosas? Realmente mi amigo sabía pensar. Era alguien con inteligencia, alguien que, cuando decía las cosas era oído. Actualmente hay demasiados, como diríamos, pseudofilósofos que creen ser escuchados y entendidos, pero esos no son los mejores. Los mejores son aquellos que con artes alternativas, artes que difieren de la antigua concepción clásica del arte, logran transmitir distintos significados y percepciones. Logran hacer creer a los que les rodean y que reciben el arte que lo cotidiano crea escuela.
Yo no soy nadie para decir esto y probablemente el menos indicado para ello, pues nada en mi vida es arte. Yo no soy arte, nada es arte, evidentemente hay cosas muy complicadas como es el sonido del piano que me está haciendo hablar más por encima de la melodía y nadie me está entendiendo, como si así tuviese más y más razón y cuando nadie me entiende me pongo nervioso y cuando me pongo nervioso practico el peligroso juego de hablar sin saber. El peligroso juego de jugar al parchís con un dado trucado. ¿Te llenará esa victoria o recordarás toda la vida que ganaste a costa de engañarte? Recordarás que hiciste trampa. En última instancia, ¿crees que eres bueno? Nada tiene sentido, todo se desmorona como la melodía de Liebestraum. Y ahora vuelve.
Y ahora vuelve y me hace recordar que he olvidado algo en el microondas: he olvidado sacar la verdad del microondas; en lo cotidiano reside la verdad. En lo que utilizamos cada día, en nosotros, en nuestro espíritu, en el de los demás, en el de... ¿la vecina?
¿Alguien me ayuda a encontrar mi espíritu? No sé que es, pero tengo que encontrarlo, es la moda, es lo trend ahora. ¿Qué se yo si no sé nada? ¿Qué se yo si no sé nada? Perderé todo. Todo lo lo que he luchado... será inútil. No todo... No todo... Quiero que no todo... Quiero que algo... que algo... No todo."
Resultado nefasto, eso creo, intentaré perfeccionar la oratoria. Un saludo.







