Hablando Muros (Con Liszt)

Hoy he utilizado un nuevo método de inspiración por inducción: la música clásica. Tan presente en mi vida y tan obviada en la composición, si se combina con las nuevas tecnologías multimedia, ayudan a sonsacar brillantes argumentos, he aquí el resultado.

"Dijo un viejo amigo que la verdad uno se la inventa y uno se la cree. Hay gente que se pasa la vida buscando la verdad pero ¿realmente sólo ha una verdad? o hay muchas verdades. El problema viene cuando nuestro fin último es encontrar esa verdad y digamos que centramos todas nuestras energías y esperanzas en lograrla. Entonces, ¿no estamos desaprovechando nuestra vida? ¿No nos estaremos volcando en algo que ocupa demasiado tiempo y eso nos impide disfrutar de las demás cosas? Realmente mi amigo sabía pensar. Era alguien con inteligencia, alguien que, cuando decía las cosas era oído. Actualmente hay demasiados, como diríamos, pseudofilósofos que creen ser escuchados y entendidos, pero esos no son los mejores. Los mejores son aquellos que con artes alternativas, artes que difieren de la antigua concepción clásica del arte, logran transmitir distintos significados y percepciones. Logran hacer creer a los que les rodean y que reciben el arte que lo cotidiano crea escuela.
Yo no soy nadie para decir esto y probablemente el menos indicado para ello, pues nada en mi vida es arte. Yo no soy arte, nada es arte, evidentemente hay cosas muy complicadas como es el sonido del piano que me está haciendo hablar más por encima de la melodía y nadie me está entendiendo, como si así tuviese más y más razón y cuando nadie me entiende me pongo nervioso y cuando me pongo nervioso practico el peligroso juego de hablar sin saber. El peligroso juego de jugar al parchís con un dado trucado. ¿Te llenará esa victoria o recordarás toda la vida que ganaste a costa de engañarte? Recordarás que hiciste trampa. En última instancia, ¿crees que eres bueno? Nada tiene sentido, todo se desmorona como la melodía de Liebestraum. Y ahora vuelve.
Y ahora vuelve y me hace recordar que he olvidado algo en el microondas: he olvidado sacar la verdad del microondas; en lo cotidiano reside la verdad. En lo que utilizamos cada día, en nosotros, en nuestro espíritu, en el de los demás, en el de... ¿la vecina?
¿Alguien me ayuda a encontrar mi espíritu? No sé que es, pero tengo que encontrarlo, es la moda, es lo trend ahora. ¿Qué se yo si no sé nada? ¿Qué se yo si no sé nada? Perderé todo. Todo lo lo que he luchado... será inútil. No todo... No todo... Quiero que no todo... Quiero que algo... que algo... No todo."

Resultado nefasto, eso creo, intentaré perfeccionar la oratoria. Un saludo.
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Introducción A Las Dos Españas

España (con perdón de los nacionalistas) a día de hoy tras 70 años, vuelve a estar en crisis. No me considero ni españolista ni nacionalista catalán radical. En el termino medio reside el buen gusto. Ahora mismo estoy escuchando a Tito Puente. Dar sentido a la globalización actual probablemente nos responda un ¿quiénes somos ahora? o un ¿tiene sentido lo que está pasando actualmente en nuestro país? No quiero parecer un utopista ni un soñador imbécil que quiere que todos vivamos bajo el concepto utilitarista.
Aquella vieja forma de legitimación del poder mediante el nacionalismo, la patria y el sentido clasista del proletariado han perdido su vigencia teórica en nuestros tiempos. Y remarco, teórica.
La práctica en nuestro estado persigue significados dispares de nacionalismo. Cataluña o el País Vasco, los dos ejemplos de nacionalismo con más difusión mediática luchan contra el centralismo español. En la crítica de las formas es donde deberíamos centrarnos ahora.
Podría utilizar la alegoría de la cuerda; voy a hacerlo. En Madrid, unos tiran de la cuerda para la Moncloa. Flashes y caras sonrientes para quedar bien en la foto.
En Catalunya, el tripartit hace lo mismo. Telemadrid y TV3 se divierten jugando al “si te he visto no me acuerdo”. Tiran la piedra y se arrancan la mano de tanto despotismo pintado de democracia.
Entretanto los jóvenes, los que pagarán las pensiones de los que ahora sustentan el país, Ni estudian Ni trabajan. Mucho pueden criticar las asociaciones de jóvenes alegando a un conato de destrucción de la imagen de los jóvenes en la actualidad. Señores, drogas y música anestesiante ha existido siempre pero la sociedad de la des-información avanza tan rápido que, ¡cuidado! No habrán tenido los medios de comunicación posfranquistas algo que ver con esa transición tan modélica que tuvo lugar en el '75, como dijo Vicenç Navarro en la publicación “Público”.
No sé. No soy crítico político ni analista, pero soy realista social. Eso lo somos todos. Podemos expresarnos o callarnos e indignarnos. Hablar cuesta; callarse resigna.
Con lo de la generación Ni-Ni había hecho un paréntesis, vuelvo a ella.
¡Qué cómodo es levantarse sin obligaciones! Entonces ¿hay derechos? Por favor, ¿qué pregunta es esa? No atacaremos nuestras libertades constitucionales cuando podemos refugiarnos en la comodidad de evitar dar un palo al agua. Si nos mastican la comida, mejor. Para después quejarse de papá.
La crisis también roza la inestabilidad política a día de hoy, domingo 21 de marzo de 2010. Un año que, de ser invertido, Zapatero sería substituido por Trajano y todos a vivir. Hedonismo.
Tanta tontería de hoy me afecta la psique. He de buscar otras formas alejadas de las occidentales. ¿He de creer en las personas?
Mientras tanto, colgaré bien arriba la bandera de España o la de Cataluña, en la habitación y creeré que, cuando me den bien por el culo, las cuatro o cinco rayas de la banderola tendrán la culpa, no yo.
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Chulería Veterana

Y dicen los veteranos que son las viejas guerras las que obligaban a matar al hermano, a renegar de mujer y familia y a emprender una batalla interior para vencer a esos demonios del nacionalismo implantados por necesidad. Pensar en algo y creer en ello. Subir al cielo a buscar la gloria y esclavizarse en tierra por un puñado de horas de trabajo, por capital.
Y llegan los soldados de las armas a buscar conflicto donde no lo hay por allá por Valdepeñas y aparece el pequeño Damián como un tenue rayo de luz que ha de salvar al pueblo. Decidido y noble, desertor del amor y siervo de Dios. Así, con dos espadas, como las del escudo local, trajo la gloria consigo y el fracaso de los contrincantes iluminaba y calentaba a todo el pueblo en forma de hoguera. Se había encontrado. Sabía lo que quería y luchaba por ello. Sabía como reflexionar sin herirse y como hacer las cosas sin perjudicarse, poseía el don de ¿la felicidad?
Los alquimistas no lo creían «¡Imposible! (como no tuvieron nada que ver» «El don largo de la felicidad valdepeñera ha alcanzado lo más alto».
Ellos cayeron, Damián se erigió; sabía hacer las cosas y lo demostró. Pasó de ser un patético don nadie (al que se había inducido a bofetadas) a ser alguien con un mínimo de respeto.
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Tratado De Reflexión Tradicionalista

Una noche oscura y triste de sábado. Pienso. Ahora no es sábado. Hoy escribo, mañana viviré. Quiero decir algo, sin decir nada, como en la mayoría de conversaciones interhumanos. Parte de culpa, la incompetencia. La cobardía es la segunda.
Ya llevo días pensando. Desetiquetándome de aquí, etiquetándome allí. Nosé. Es complicado. Tantos puntos y seguido me hacen pensar que una cierta estela de prudencia enmarca últimamente mis palabras y mis pasos, sólo míos. Sólo yo sé que lo hago bien o mal, en mi medida y en la medida de lo posible.
En una apología por superar los obstáculos, por creer que soy un afortunado en una cómoda vida occidental, me levanto por las mañanas con ganas de hacer cosas y la rutina me despierta. Siempre escribo lo mismo siempre intento cambiar pero vuelvo a lo mismo, al solipcismo del desengaño, a ser un incrédulo del amor.
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Genesis

1. 

2. 

3.              

4.   

5. 


6.  

7.  +  = 

8.  +  = 

9.  + X = 

10.  + X =                                              

11.  + X = 

12.  + X =                                                    

13. 

14. 

15. X
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Crítica

Critiquemos. Hay dos cosas que me rebientan. Una es ver una televisión encendida; la segunda es la basura que emiten por la misma. En ese equilibrio de no ver - intentar no entender, a veces los medios de comunicación serios (lo siento, de ahora en adelante siempre lo escribiré en cursiva) se hacen eco de personajes de fama efímera del mundillo de la pequeña pantalla. Ciertamente, todos tienen derecho a su minuto de gloria. A algunos, ese minuto les catapulta a la fama, a otros los hunde todavía más en la mierda.
Pues hallándome yo en esa estancia de la casa en la que abrir una revista es lo más provechoso, en esos escasos dos minutos, abro la publicación "Pronto", una revista de actualidad española y la ojeo. La vida de una toxicómana de la inteligencia con su hija y el pollo. Otros, extasiados de esteroides anabólicos, sacan pecho y muestran todo lo que son capaces de dar. Es increíble que públicos enteros sean capaces de aplaudir semejante imbecilidad.
Ahora viene el momento calentito de la crítica. ¿Conocen a Jimmy Wales? La respuesta debe de ser "por supuestísimo". Fundó y dirige el proyecto Wikimedia, Wikipedia. Una enciclopedia mundial sin ánimo de lucro basado en wikis. ¿Hay algo más desinteresado? No es por menospreciar el proyecto, es más, lo alabo y colaboro, pero me parece preocupante que una agencia de periodistas base sus informaciones en una enciclopedia gratuita en la que puedo aparear civilmente a mi madre con Godzilla.
Curiosamente, el reportaje, aburrido y totalmente vacío de información, trata sobre un pallaso que entonó una melodía con la que España se siente identificada y que podría servir (actualmente no) para representar a España en el certamen de Eurovisión (Euro, de Europa. Visión, de tener pocas luces).
Los eufemismos también me encantan. Decimos rellenita para no decir gorda y decimos preconstitucional para no decir franquista. Luego decimos polla y coño porque tetas y pene queda de cazurros atrasados. España camina como las tortugas. Poco a poco, sin detenerse, hasta la ignorancia. En ocasiones, como la Streptopelia decaocto, dóciles y mansos, nos dejamos invadir por la desinformación.
Lo siento, es un tema demasiado explotado por mí, pero me parece patético, esa es la palabra.
Aunque en ocasiones creo que decir España es estúpida empieza a ser una tautología.
La estupidez empieza a adueñarse del concepto hasta dejarlo pleno de significado. Ese nombre está manchado. Manchado de eufemismos y de ataques a su integridad.
La susodicha prueba de ese atentado contra las fuentes documentales.

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Nieve

Si soy lo que escribo, es la una y cincuenta y ocho minutos. El día cambió ya hace rato. Hoy es martes y de no ser por lo atípico del día de hoy, probablemente ya me estaría acechando la angustia de las dos de la mañana, la de las tres de la mañana y la de no he dormido nada de tanto dar vueltas en la almohada. ¡Qué cousas, qué cousas; muelen sin agua nenguna! Ha nevado hoy. Algo inusual en Terrassa, como si el tiempo en sí fuese predecible. Me gusta la nieve. Me gusta la lluvia, los temporales. Me gustan los terremotos y los maremotos. No me gustan las víctimas. Me gusta que la tierra nos recuerde que la recordemos; no he desaparecido y soy más fuerte que nunca. Durante tantos y tantos centenares de siglos nos hemos dedicado a mirar al suelo y no al cielo, a contener la rabia de los antiguos dioses que claman ser atendidos por aquellos visionarios de las nubes que, con alzar la cabeza, podían deducir las pérdidas y ganancias de las cosechas futuras. Ahora ya, en el siglo 22 nos dedicamos a borrar esa línea que nos separa de la grandeza de los fenómenos meteorológicos para convertirnos en auténticos hombres del tiempo. La necesidad de control incluso nos ha conducido a hacer desaparecer nubes.
Luego destruimos con el CO2, pero tenemos la excusa de culpar a otra bandera: a la otra bandera le da igual. Y sigue igual, claro está. El efecto invernadero no es un chiste. Los tifones y tormentas tropicales no son los aplausos de un público entregado y deseoso de destruir más y más. Así es el delirio del tiempo, imparable, indestructible e inconcebible. Siempre nos sorprenderá un ocho de marzo de dos mil diez escupiendo copos de nieve del cielo y alegrando las monótonas vidas de personas que creen poseer ese lápiz mágico que traza la línea entre la catástrofe y la negligencia histórica.
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Mateo 26:34

Tres oportunidades te doy para negarme. Después, desapareceré para ocultarme en tu subconsciente; jamás me olvidarás.
-Durante años te me has aparecido sin cesar. Día, noche, verano, invierno. En tiempos lejanos te traté desconsiderar y fue imposible. Fui un siervo de tu voluntad. Te quise como nadie te querrá y te deseé como la lluvia al trueno. Giraré las palabras para engañarme y no te conozco.
-No te conozco.
-Luché por algo imposible y me arrepiento, construí amistades persuasivas donde no tenían mucho sentido y me transformé por ti. Creo que lo olvidaste, olvidaste las llaves de tu corazón en la mesa de mi habitación.
-¿Nos conocemos?
-¡Ja!, ¿pero acaso te puedo hacer cambiar? ¿Alguien cambia? Las personas no cambiamos, nos adaptamos al carácter de los nuevos conocidos y amigos, pero en lo más profundo del alma, nuestro espíritu continúa haciendo de las suyas. El secretario divino que tan bien nos conoce.
-No nos conocemos.
-Cierto, somos grandes desconocidos. Adiós.
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Sapere Aude II

El presente se presenta sin presentarse. Levantarse ahora es difícil. Profundo ha sido el asedio del corazón y grande el intento de redimirme. Intento rasgar la pupilas del que decide, y robarle las ideas al de arriba. Lo hicieron bien, con la religión, buenas ideas para legitimar el poder político en base a la vara de “El señor”. Todos pregando y para Dios trabajando. Ahora no tiene sentido, no en la sociedad racional actual. La libertad de expresión es peligrosa, en ocasiones es la gente que de tanto excederse, acaba profiriendo estupideces a una gran masa inculta que está dispuesta a mantener ese velo en los oídos, ese filtro que les impide levantarse a reclamar lo legítimo. Es el calor del sofá el que invita a levantar la voz con cada ”noticia” emitida por la caja de pandora. Son los gritos de mamá los que nos hacen acomodar la postura... Sapere Aude.
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Sapere Aude

Atrévete a saber. Sumérgete en un mundo de libros y cultura. Es dificil al principio y, hilando fino, poco gratificante, pero con el tiempo resulta apasionante como llega a divertir y entretener el aplicar las fabulosas historias en tu propia vida. Caracterizas a los personajes y estos, que pueden ser tu madre, tu padre, algún amigo o hermano realizan acciones inverosímiles. Grandes son los clásicos, pero también los modernos. No hay que, erróneamente, descalificar o construir prejuicios en base a la poca experiencia de los escritores. En ocasiones, esta inexperiencia, es compartida con el lector que es capaz de descubrir una evolución en la técnica del artista. Las palabras son arte, El arte es discutiblemente bueno o malo, pero sin olvidar la subjetividad del juicio de valor. En cualquier caso es arte. Lo que hago es arte, guste o no. Lo que hago me hace feliz, guste o no. Este sentimiento de pertenencia de la obra producida podría perderse en la mente de algún consumidor, pero sin olvidar que no existe manifestación de la voluntad imparcial o ajena a sentimiento. Es por eso que escribo mi vida, parcelas de mi vida, pero únicamente aquellas que me interesa compartir. Únicamente esas. La gente de mi alrededor también puede sentirse identificada, darse por aludida ya que me refiero a ellos constantemente. Mi presente más inmediato y mi pasado más lejano se dan cita en esta compota literaria. Es algo complicado de ilustrar, pero de pronta percepción.
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La Niña Mona

Si no hay nada más peligroso que un hombre con su pluma y algo de sentido común, que me dejen un arma para demostrarlo.

Fría, envidiosa, turbia, mustia, radiante, golosa, pedante,
siete caras del misterio que te definen.
Ni diez primaveras habría de morir para merecerte,
ni diez inviernos de rencor para tenerte.

Tierna y menuda, corazón noble,
mona y bella, algunos, «tozuda»
¿Qué han hecho mil hombres para caer a tus pies?
Les invité a desquiciarse de tanta ignorancia,
les invité a columpiarse en el antiguo roble.
Aquel donde colgabas los papeles
con el seudónimo escrito de tus viejos galanes.
Aquellos que por más desear, ni vieron salir de tu boca su nombre.

Oh! Locura, invade mi corazón, hazme morir despacio,
que con lentitud, y oídos afines, lograré colarme en tu espacio.
Rimas sencillas para amores absurdos, de aquellos que dejan huella
en la yerba marcada, de aquella que nace y muere en el mismo sitio
de aquella muda que un día supo hablar y la mataste a disgusto.

Me condenaron al infierno los competidores,
que mueras rápido, que nos dejes ser bufones.
De aquella niña mona que con nosotros juega,
al póker, al parchís, a mil y un juegos de mesa.
Los 40 ladrones que buscan cueva,
para ocultarse bien apretados
y que de hambre o cansancio perezcan.
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Principios De Ingravidez

Esta es de esas pequeñas historias que nacen en folios de papel con mala letra para ser transcritos a ordenador.
Cada tarde, Madame Lucien tenía una cita en la Plaza de la Estrella. Ella y sus palomas pasaban las tardes de otoño como aquellos días caducos en que la pereza del bostezo invita a no hacer nada. Y pocos hubiesen descrito a la Madame como mujer atlética: todo lo contrario. Apenas cumplidos los 12 años apagó el televisor, pateó el sofá y se dijo para sí: «tenemos que hacer algo.» Algo es indeterminado, antónimo de la esperanza que en ella residía de alcanzar una fama decadente, de esa que las grandes estrellas del pop iban turnándose. Paradójicamente su entorno familiar era rabiosamente estable. De madre irritada perpetuamente, el padre se molestaba si su hija perdía la plaza anual en el equipo de fútbol. Un día ocurrió.
«Papá. cambié los papeles de la inscripción, no más fútbol.»
La maleta en la puerta sonreía; un mensaje escrito anunciaba que mis días allí habían terminado.
Y como cualquier adolescente con algo de dinero y poco de padres, mis principios cambiaron. Fiesta, Alcohol, Sexo y LSD era mi nueva familia.
«Ven y pasa, te lo queremos presentar.» El corrillo de amigas insistía.
«Te caerá bien.»«Harás buenas migas.» ¡Era el amor! ¡Qué horror! Me cayó mal desde el principio. Bien lejos lo quería yo.
Todos somos diferentes, supongo, pero muy iguales en el fondo. Nos mueven las mismas cosas. Incluso hubo un tiempo que mis dedos conocieron el ácido del estómago.
«¡Ni en broma!.» Dos meses en el psicólogo me bastaron. Tenía algo innombrable, pero relacionado con los traumas infantiles de Freud.
Había que sentar la cabeza, pero a todas las sillas les encontraba algún defecto. Una muy alta, otra demasiado baja, la segunda horrenda y de tanta depresión acabé pareciendo una mesa.
Viajé a Granada dos veces de pequeña a ver a algún familiar de mi madre (también mío, pero yo y la familia...).
Ahora estoy dando de comer a las palomas, en la Plaza de la Estrella, preparándome para morir; habiendo jurado a algún amor que me esperase.

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Realidad

De acuerdo, voy a contarte mi plan:
-Cerraré los ojos y me acariciarás el contorno de los labios con el dedo índice.
Abriré los ojos y girarás la cabeza; aquí no ha pasado nada.
-Cerraré los ojos y rozarás mi cabello con el tuyo.
Abriré los ojos y girarás la cabeza; aquí no ha pasado nada.
-Cerraré los ojos y tus labios se unirán a los míos, en hábiles juegos en que te morderé el labio.
Abriré los ojos y girarás la cabeza; aquí no ha pasado nada.
-Cerraré los ojos y te desnudarás, posarás tu cabeza en mi pecho, recorriéndolo de arriba a abajo.
Abriré los ojos y girarás la cabeza; aquí no ha pasado nada.
-Cerraré los ojos y la resulta de mirarte a ciegas parece haberte excitado.
Abriré los ojos y girarás la cabeza; aquí no ha pasado nada.
-Cerraré los ojos y jugaremos con la X.
Abriré los ojos y me mirarás a los ojos; ¿afrontarás tu verdad?
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Na-Na-Na

Escribe bien grande, cierra los ojos y deja que la música penetre por los oídos. Como esa melodía tan repetitiva colapsa los músculos, hasta dejarlos inertes a la gravedad. Como flotando en la nada. El pensamiento negativista huye y la felicidad se apodera de cada rostro. Te cruzas con miles de personas, todas te reciben alegremente. Nunca conocerás su intención. Intercambio. Y el orgasmo musical continúa y crea historia ¡de qué manera!
Si algo te intriga, la música de abre el camino. No hay más tonto que el que cree haber alcanzado su límite de sabiduría; ni hay más mentiroso que el que cree saber su verdad más inmediata. ¿Y morirse sin probar? ¿Somos máquinas? Pues habrá que explotar nuestros límites. Y si no lo hacemos de jóvenes, ¿qué nos queda? Practicar todo tipo de actividad sexual consentida, probar todos los sabores, autoexplorarnos. Conocer gente, engañarse y desengañarse, saltar, comprar, sentir, tocar, acariciar, divertir y divertirse, cantar, viajar y besar lentamente en el cuello a aquel que dice quererte por encima de todas las cosas, porque mañana, mañana ya romperé con la realidad. Hoy déjame soñar un poco y pasarlo bien. Las consecuencias del hedonismo ilimitado son claras. Eso se descubre con la edad. Lo mismo que no hay dos sin tres y que cada oveja con su pareja. Déjame abrir los ojos, veré lo que no puedo hacer y me creeré que lo he hecho, sólo para llevarle la contraria al destino. Sin seguir ningún canon impuesto, acabo ya, porque el cansancio me lo pide, porque me exijo cosas que nunca seré capaz de admitir. Saludos, sean ustedes, que yo seré yo.
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Ja!

Hoy llueve pero probablemente, mañana, el sol me ciegue de ilusión y haga que vuelva a creer en el amor. Empiezo a volver a creer en él, en su poder obsesivo y en su poder compasivo. Es un nacionalismo compulsivo que lleva a uno a deslumbrarse. Crees en ti y crees en la otra persona. Una revisión a tu pasado que te produce un giro cómico en tu sonrisa. Tal vez las antiguas estelas que parecían imborrables se han ido peligrosamente. Y es como gritar en una habitación cerrada, donde el silencio tiene cómplices y por más que te quieras explicar, rebota tu voz y te convence de que estás equivocado, que erraste desde el principio y que la culpa es únicamente tuya. ¿Sólo mía? Sí, tuya nada más. No es triste, es real. La realidad es como un chorro de agua muy fría que despierta a cualquiera, que le recuerda quién es y dónde está y que no llega cada día. COn suerte pocos, con poca suerte, nunca, muy desafortunadamente, se vive engañado toda la vida. Y la vida es tan corta que, ¿merece la pena sufrir por los demás? ¿Merece ser un empático negativo, cuando ni uno mismo se deja querer? Posiblemente es la decepción de experiencias pasadas la que me conduce a tan negativa manera de enfocar mi realidad -mas no es mi deseo actualmente- pero, ¿acaso el determinismo no controla nuestras decisiones? Llueve sobre mojado hoy. Y toda mi vida privada enfocada de manera populista e inverosímil. Es mi culpa, no por el intento de crear un circo, sino por el intento (acertado) de alejar de mi mente pensamientos inciertos que me condujeron a perder a cierta gente. Y sí, podemos poner caras felices y aparentar que no destruí nada, pero las sonrisas y su osadía, nunca fueron buenos amigos.
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Pregando

A veces uno necesita reinventarse para descubrir nuevas facetas y conocerse mejor. Es un gesto de inteligencia ya que no deja de apartarse de la imparable necesidad de saber del individuo y todo sin olvidar que somos animales sociales. Obviar el egoísmo en esa acción es más que legítimo para aquellos que rodean al reinventado en cuestión. Y quizá no sea del todo bueno y en función de la personalidad y carácter sea, incluso, perjudicial. El caso es que, como todo hombre, si no se prueba, uno sufre un síndrome de incontinencia-impotencia y su burbuja vital acaba por romperse, tras una larga y profunda desestabilización.
Y resulta que para los demás, en ocasiones, no tenemos derecho a equivocarnos. Nos perfilan nuestro presente y lo moldean a su gusto. O bueno o malo. El imperativo moral para ellos es imprescindible y todas tus decisiones quedan en un punto de mira común que se rige por la ética consensuada del colectivo. Lástima.
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