Escribe bien grande, cierra los ojos y deja que la música penetre por los oídos. Como esa melodía tan repetitiva colapsa los músculos, hasta dejarlos inertes a la gravedad. Como flotando en la nada. El pensamiento negativista huye y la felicidad se apodera de cada rostro. Te cruzas con miles de personas, todas te reciben alegremente. Nunca conocerás su intención. Intercambio. Y el orgasmo musical continúa y crea historia ¡de qué manera!
Si algo te intriga, la música de abre el camino. No hay más tonto que el que cree haber alcanzado su límite de sabiduría; ni hay más mentiroso que el que cree saber su verdad más inmediata. ¿Y morirse sin probar? ¿Somos máquinas? Pues habrá que explotar nuestros límites. Y si no lo hacemos de jóvenes, ¿qué nos queda? Practicar todo tipo de actividad sexual consentida, probar todos los sabores, autoexplorarnos. Conocer gente, engañarse y desengañarse, saltar, comprar, sentir, tocar, acariciar, divertir y divertirse, cantar, viajar y besar lentamente en el cuello a aquel que dice quererte por encima de todas las cosas, porque mañana, mañana ya romperé con la realidad. Hoy déjame soñar un poco y pasarlo bien. Las consecuencias del hedonismo ilimitado son claras. Eso se descubre con la edad. Lo mismo que no hay dos sin tres y que cada oveja con su pareja. Déjame abrir los ojos, veré lo que no puedo hacer y me creeré que lo he hecho, sólo para llevarle la contraria al destino. Sin seguir ningún canon impuesto, acabo ya, porque el cansancio me lo pide, porque me exijo cosas que nunca seré capaz de admitir. Saludos, sean ustedes, que yo seré yo.
Si algo te intriga, la música de abre el camino. No hay más tonto que el que cree haber alcanzado su límite de sabiduría; ni hay más mentiroso que el que cree saber su verdad más inmediata. ¿Y morirse sin probar? ¿Somos máquinas? Pues habrá que explotar nuestros límites. Y si no lo hacemos de jóvenes, ¿qué nos queda? Practicar todo tipo de actividad sexual consentida, probar todos los sabores, autoexplorarnos. Conocer gente, engañarse y desengañarse, saltar, comprar, sentir, tocar, acariciar, divertir y divertirse, cantar, viajar y besar lentamente en el cuello a aquel que dice quererte por encima de todas las cosas, porque mañana, mañana ya romperé con la realidad. Hoy déjame soñar un poco y pasarlo bien. Las consecuencias del hedonismo ilimitado son claras. Eso se descubre con la edad. Lo mismo que no hay dos sin tres y que cada oveja con su pareja. Déjame abrir los ojos, veré lo que no puedo hacer y me creeré que lo he hecho, sólo para llevarle la contraria al destino. Sin seguir ningún canon impuesto, acabo ya, porque el cansancio me lo pide, porque me exijo cosas que nunca seré capaz de admitir. Saludos, sean ustedes, que yo seré yo.


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