Tres oportunidades te doy para negarme. Después, desapareceré para ocultarme en tu subconsciente; jamás me olvidarás.
-Durante años te me has aparecido sin cesar. Día, noche, verano, invierno. En tiempos lejanos te traté desconsiderar y fue imposible. Fui un siervo de tu voluntad. Te quise como nadie te querrá y te deseé como la lluvia al trueno. Giraré las palabras para engañarme y no te conozco.
-No te conozco.
-Luché por algo imposible y me arrepiento, construí amistades persuasivas donde no tenían mucho sentido y me transformé por ti. Creo que lo olvidaste, olvidaste las llaves de tu corazón en la mesa de mi habitación.
-¿Nos conocemos?
-¡Ja!, ¿pero acaso te puedo hacer cambiar? ¿Alguien cambia? Las personas no cambiamos, nos adaptamos al carácter de los nuevos conocidos y amigos, pero en lo más profundo del alma, nuestro espíritu continúa haciendo de las suyas. El secretario divino que tan bien nos conoce.
-No nos conocemos.
-Cierto, somos grandes desconocidos. Adiós.
-Durante años te me has aparecido sin cesar. Día, noche, verano, invierno. En tiempos lejanos te traté desconsiderar y fue imposible. Fui un siervo de tu voluntad. Te quise como nadie te querrá y te deseé como la lluvia al trueno. Giraré las palabras para engañarme y no te conozco.
-No te conozco.
-Luché por algo imposible y me arrepiento, construí amistades persuasivas donde no tenían mucho sentido y me transformé por ti. Creo que lo olvidaste, olvidaste las llaves de tu corazón en la mesa de mi habitación.
-¿Nos conocemos?
-¡Ja!, ¿pero acaso te puedo hacer cambiar? ¿Alguien cambia? Las personas no cambiamos, nos adaptamos al carácter de los nuevos conocidos y amigos, pero en lo más profundo del alma, nuestro espíritu continúa haciendo de las suyas. El secretario divino que tan bien nos conoce.
-No nos conocemos.
-Cierto, somos grandes desconocidos. Adiós.

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada