Se engomina el pelo. Se arregla el peinado y se besuquea mirándose al espejo: esa noche triunfará. 19 años en un pueblo de Nueva Jersey. ¡Tan lejana, la gran manzana! Y con el coche prestado de un amigo, todos corren a embutirse en el pequeño utilitario. Rudy, sin plaza, esa noche no saldrá. Ralph ha tenido suerte y se hace con una. Camino a Manhattan, con el brazo apoyado en la ventanilla y el viento acariciando la cabellera, la estampa es un tanto singular y una especie de banda sonora permanente acalora el ambiente. Disco y funk hasta los amaneceres más tardíos de la ciudad del glamour, del borough de la moda y del distrito de la gente más chic y cool.
Los grandes del R&B se dan cita en Studio 54. Steve Rubell en la puerta. No nos dejaba entrar. Finalmente tras mucho insistir, con Dan Hartman de fondo, acabamos atravesando aquel patio de butacas que daba paso al teatro. Abanicos de mil colores y plumones adornados con pequeños broches dorados cubrían aquellos cuerpos sedientos de música. La pista de baile rebosaba unos días, lloraba de despoblación. Todo a las manos del genio Rubell.
Y recuerdo que Relight my fire fue lo primero en sonar al entrar y lo último en sonar al irnos. Cada minuto era un festival para el dueño del antiguo plató de la CBS. Personalidades de todo el mundo aspiraban a entrar al club, a pasar una noche de drogas y desenfreno sexual. Todo en el '54. ¿Podría pedirse una juerga mejor?
Los grandes del R&B se dan cita en Studio 54. Steve Rubell en la puerta. No nos dejaba entrar. Finalmente tras mucho insistir, con Dan Hartman de fondo, acabamos atravesando aquel patio de butacas que daba paso al teatro. Abanicos de mil colores y plumones adornados con pequeños broches dorados cubrían aquellos cuerpos sedientos de música. La pista de baile rebosaba unos días, lloraba de despoblación. Todo a las manos del genio Rubell.
Y recuerdo que Relight my fire fue lo primero en sonar al entrar y lo último en sonar al irnos. Cada minuto era un festival para el dueño del antiguo plató de la CBS. Personalidades de todo el mundo aspiraban a entrar al club, a pasar una noche de drogas y desenfreno sexual. Todo en el '54. ¿Podría pedirse una juerga mejor?

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