Roma

¡Que Dios te bendiga!
Ya regresé de Roma. 3 días de inmersión histórica indescriptible. El catolicismo impregnaba cada rincón del antiguo imperio. Al principio, policías; luego, los más ladrones. Y cuando por fin el medievo aconteció en la capital de la vieja superpotencia, los estados papales se adueñaron del centro de la península itálica y empezaron a hacer de las suyas. Tras la etapa oscura, los hombres de ciencia difundieron las ideas humanistas por Europa. Quattrocento y cinquecento dejaron grandes obras arquitectónicas. Bramante, Rafael, Michelangelo, Bernini y un largo etcétera de habilidosos en las artes plásticas. Siglos de matemáticas y astronomía, recuperando la tradición sofista. Todo ello se huele en la capital de Italia. Roma, una ciudad sucia y antigua, pero mágica. Callejuelas que conducen a palacetes. Iglesias aquí y allí. Tres milenios de maestría entremezclada. Y la Ciudad del Vaticano. Un enclave de obligado paso para los seguidores de la religión católica. La señorial plaza de San Pedro, diseñada por Bernini, se aprecia a la lejanía como presentación de la Basílica homónima...
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