Es una noche mágica y todo parece estar preparado a conciencia para nosotros. Un banco blanco en el parque, un ramo de flores silvestres caprichosamente apegadas la una al lado de la otra y tú, como siempre informal, con tejanos y camiseta.
Yo me he arreglado esta vez, quiero que sea un día especial, quiero que recuerdes el día en que te dije que me moría, que en tres meses ya no me verías más. Y me llamaras egoísta por no haber querido compartir mi sufrimiento contigo, pero no te lo mereces, sólo te mereces besos y caricias. Y si ya no serán mías –que serán robadas- al menos que lo sean por alguien que te quiera igual o más que yo.
Pues levanto la falda con picardía y un voleteo de vestido acompañado de un guiño te digo: «Me muero».
Y que tú te mueres conmigo, decías. Y apoyando la cabeza en mi hombro, tiritando del frío y odiando a la verdad. Maldiciendo a la medicina, a los médicos y a todo el mundo en general. Y seguías llorando, pero no quiero que llores… te quiero ver entero. Lo superarás y no seré más que otra en tu vida de putero, otra a la que arrastraste después de tu drama de vida de adolescente problemático, de padre violento y de madre permisiva y estúpida. Repite lo que digo, grítalo, no dejes que el sol se vaya, no dejes que el sol huya, ¡atrápalo!
Yo me he arreglado esta vez, quiero que sea un día especial, quiero que recuerdes el día en que te dije que me moría, que en tres meses ya no me verías más. Y me llamaras egoísta por no haber querido compartir mi sufrimiento contigo, pero no te lo mereces, sólo te mereces besos y caricias. Y si ya no serán mías –que serán robadas- al menos que lo sean por alguien que te quiera igual o más que yo.
Pues levanto la falda con picardía y un voleteo de vestido acompañado de un guiño te digo: «Me muero».
Y que tú te mueres conmigo, decías. Y apoyando la cabeza en mi hombro, tiritando del frío y odiando a la verdad. Maldiciendo a la medicina, a los médicos y a todo el mundo en general. Y seguías llorando, pero no quiero que llores… te quiero ver entero. Lo superarás y no seré más que otra en tu vida de putero, otra a la que arrastraste después de tu drama de vida de adolescente problemático, de padre violento y de madre permisiva y estúpida. Repite lo que digo, grítalo, no dejes que el sol se vaya, no dejes que el sol huya, ¡atrápalo!
