-Hola, ¿podemos hablar?
-No
-¿Cuál es el problema?
-Estoy cansado de mirar, cansado de girar la cara para evitar que me salpique la sangre. Es algo horroroso que he decidido evitar.
-Si quieres evitar mirar, no vas a evitar ser uno de ellos. No te equivoques, evitar no es una elección, es un privilegio que no vamos a concederte.
-Mira, coronel, estoy harto de tanta guerra, de tantos compañeros amputados y de tanto correo secuestrado. Hoy por hoy, podría escribir un libro de vivencias, un diario como le llaman en la vieja Europa, y hundirles la vida a todos ustedes. Podría ser portada de diarios sensacionalistas, podría cambiar el rumbo de la batalla denunciando esta situación.
-En Belzec no sonará el Sarabande de Händel. En Belzec los supervivientes cerrarán los ojos y vivirán engañados. Ni siquiera conocerán el miedo. Toda su vida será miedo. Temerán a sus sombras, tomarán a amigos y familiares por verdugos. No sabrán ver el lado bueno de las personas. Borraremos ese adjetivo de su diccionario vital.
Y dígame, Forbes ¿Cuál es el problema? ¿Cuál es el precio de ser el imperio más grande y poderoso que haya visto semejante?
Mire, Forbes, yo quiero que cuando mañana nuestros nietos abran el libro de historia por las páginas del Führer, mi nombre aparezca glorificado. Necesito ser alguien y el fascismo me lo permite. Cuando la fuerza es desequilibrada, cuando el ser humano es injusto y el peor se puede convertir en mejor; cuando no prima el intelecto, Forbes, cuando lo que importa es decir sí y empuñar la bayoneta, entonces, tengo una oportunidad. Cuando todo es igualitario y democrático, cuando tengo que demostrar lo que valgo empleando buenas maneras, poco hombre tiene competencia.
Ahora somos poderosos, ahora levantaremos Alemania y venderemos al pueblo una imagen falsa de héroes y salvadores. Y de ahora en adelante, seremos admirados por jóvenes de todos los rincones del planeta. Cerebros fácilmente moldeables, como una esponja que después de chupar lo necesario descansa en la repisa, una mente atormentada que pone en práctica ideales "malos". [...] Tras palizas y manifestaciones de amor patriótico, Hitler alza el brazo y todos salen, todos menos Forbes.
Él le grita. El gran dictador alza de nuevo el brazo y al compás de Sarabande, cae fulminado en un bandazo de violinista. La ópera alemana reanuda su música celestial. Entre tanto halcón, la acústica es impecable, el eco perfecto. La raza perfecta.
-No
-¿Cuál es el problema?
-Estoy cansado de mirar, cansado de girar la cara para evitar que me salpique la sangre. Es algo horroroso que he decidido evitar.
-Si quieres evitar mirar, no vas a evitar ser uno de ellos. No te equivoques, evitar no es una elección, es un privilegio que no vamos a concederte.
-Mira, coronel, estoy harto de tanta guerra, de tantos compañeros amputados y de tanto correo secuestrado. Hoy por hoy, podría escribir un libro de vivencias, un diario como le llaman en la vieja Europa, y hundirles la vida a todos ustedes. Podría ser portada de diarios sensacionalistas, podría cambiar el rumbo de la batalla denunciando esta situación.
-En Belzec no sonará el Sarabande de Händel. En Belzec los supervivientes cerrarán los ojos y vivirán engañados. Ni siquiera conocerán el miedo. Toda su vida será miedo. Temerán a sus sombras, tomarán a amigos y familiares por verdugos. No sabrán ver el lado bueno de las personas. Borraremos ese adjetivo de su diccionario vital.
Y dígame, Forbes ¿Cuál es el problema? ¿Cuál es el precio de ser el imperio más grande y poderoso que haya visto semejante?
Mire, Forbes, yo quiero que cuando mañana nuestros nietos abran el libro de historia por las páginas del Führer, mi nombre aparezca glorificado. Necesito ser alguien y el fascismo me lo permite. Cuando la fuerza es desequilibrada, cuando el ser humano es injusto y el peor se puede convertir en mejor; cuando no prima el intelecto, Forbes, cuando lo que importa es decir sí y empuñar la bayoneta, entonces, tengo una oportunidad. Cuando todo es igualitario y democrático, cuando tengo que demostrar lo que valgo empleando buenas maneras, poco hombre tiene competencia.
Ahora somos poderosos, ahora levantaremos Alemania y venderemos al pueblo una imagen falsa de héroes y salvadores. Y de ahora en adelante, seremos admirados por jóvenes de todos los rincones del planeta. Cerebros fácilmente moldeables, como una esponja que después de chupar lo necesario descansa en la repisa, una mente atormentada que pone en práctica ideales "malos". [...] Tras palizas y manifestaciones de amor patriótico, Hitler alza el brazo y todos salen, todos menos Forbes.
Él le grita. El gran dictador alza de nuevo el brazo y al compás de Sarabande, cae fulminado en un bandazo de violinista. La ópera alemana reanuda su música celestial. Entre tanto halcón, la acústica es impecable, el eco perfecto. La raza perfecta.

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