Recorriendo las calles texanas, buscando el sueño americano. Sin pasarse de la línea, decía Patt Smith. Los tramposos como nosotros nacimos para morir. Nacimos para morir.
Entonces suena una trompeta y entre redoble y redoble de tambores tenemos un segundo para huir. Primero tú, luego yo, destrozando una gran canción, desequilibrando el ciclo vital. Montamos en el Chevrolet plateado y medio pisando el freno, escapamos sin parar a pensar en lo que nos esperaría en el siguiente pueblo. Nuevas caras, nuevos amigos, nuevos locales a frecuentar, nuevos paseos bajo la atenta mirada de la luna. Todo de cero de nuevo. Otra enésima oportunidad. Una tras otra. Somos maravillosos y únicos y deberían dar premios por eso. «¿A quién se piden los premios?» ¿A gente que decide subjetivamente y condicionados por el contexto lo que vale y lo que no vale? Mujer, para mí, tu talento no tiene precio, mas quién decida sobre ello, chillidos en la cara y escúpele en la cara... Muerte! Y de nuevo, los tramposos como nosotros, a correr!
Raymond Froggatt nombra a JEFF y a BEV
Hace 2 horas
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