Hambre...

Ayer tenía ganas de comer. Ningún alimento en especial... ¡plátanos de Canarias! ¡Oh, Dios! ¡seré pervertida! Olvidé que el positivismo corre por mis venas como una inseparable química, como unos grilletes imposibles de abandonar en el camino.
Pedorrea en las palabras, miedo a hablar.
Era una verdadera cerda. Todos lo sabían, todos lo saben. Juego con ellos por sexo. Me burlo un poco. Juegos... ¡Infantil! Estúpido. ¿Suficiente para mí? Reacia a las críticas... a cebarse. Músculos, pesas, amor al cuerpo. ¡Para qué!, Arístocles de Atenas si todo caduca.
Cultiva tu mente; piensa crea y entretenme, no aburras, muchacho. Como un libro dorado, con escote didáctico y un par de pechos bien colocados que sabían dar lecciones de fe. ¡Caía tan fácil! Sufría en silencio... «Sólo el tacto, por favor» «¡No!» La vida y el curso escolar me servía de carnicería... ¡Carne fresca, Zaratustra!
  • Facebook
  • Twitter
  • Digg
  • Delicious
  • Google Buzz

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada