Cuando recuerdo mi infancia y juventud, que todavía estoy viviendo, recuerdo aquellas miradas que burlaban a la verdad. Era un intento de desearte más que a nada en el mundo. Algo o alguien no me lo permitía, me agarraba del brazo, me tiraba al suelo y me obligaba a levantarme. Era cruel, el amor es cruel. Necesito la crueldad para vivir, tanto o más que el amor.
Sé que estás prohibido y que me odias: es lo que menos importa. Quiero seguir viéndote. Quiero seguir tocando tu sombra e ilusionarme con ella y me quiero fusionar con la verdad, para preguntarle si algun vez podré tenerte cerca de mí.
Será difícil, te amo tanto. Das por sabios los consejos, callas, miras y preguntas. Labras, siembras, como un reo, ya no me veo en el espejo. El reflejo ya no me muestra. No existo, no tengo sentido si reniego de mí. Me odio por odiarte y te odio por no mirarme. Algún día, te llevaré al fin del mundo para estar contigo hasta que se acaben las horas, los minutos y los segundos, hasta que el reloj se canse de darnos el tiempo y se empiece a destruir. Entonces, estaremos juntos.
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Hace 2 horas
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