¿Quiénes Somos?

Es una pregunta recurrente que hace que nos autoanalicemos y que pongamos en una balanza lo que creemos ser y lo que creemos que creen que somos. Ser no es solamente existir, sino ser reconocido como existente, porque por más que seamos, si no somos reconocidos, no somos nadie, sombras, esbozos, proyectos de persona. Los recurrentes filósofos, han sabido, a lo largo de la historia, dar respuesta a este problema existencial, nunca mejor dicho o, al menos, acercarse a su raíz. Según la doctrina seguida por los eruditos, la respuesta girará entorno la religion o existencialismo o la creencia empírica y el análisis científico. La respuesta es sencilla. La respuesta la tenemos nosotros. En la infancia, porque no decirlo, nos importa bastante poco quiénes somos, pues nuestro interés por el juego y el entretenimiento hace que nuestra mente discrepe de tales procesos mentales de la estructuración de nuestro todo o super yo. En la primera etapa de la adolescencia, el baile de testosteronas y tensiones sexuales impiden reflexionar. A partir de los 16-17 años, dependiendo de la persona, el jóven, empieza a cuestionarse el sentido de la vida. La anomia del estudio, el cansancio de una rutina que no ha hecho nada más que empezar. Los primeros trabajos, los primeros palos. El jóven se encuentra a una sociedad hambrienta, feroz y implacable. Alejada de los borradores utópicos en que padres y profesores habían escondido a los niños. Espavila o muere. Muere en sentido coloquial y figurado. Quien quiera peces, que se moje el culo. Gran frase o expresión que define al sistema en el que vivimos. Ni más ni menos. Actitud y Aptitud. No confundirlas, por favor. Querido lector. Haga esta reflexión. Si el arma de los necios es la violencia y el de los acomodados la palabra; ¿Cual es el arma de un niño en plena edad de conocimiento y con la curiosidad activada?
El sueño de un joven empieza a morir cuando se formula la pregunta ¿Quién soy?. No por el significado unitario de tal expresión, sinó por la consecución de otros interrogantes que hacen sentirse vacío a uno mismo. Entonces llega el pánico. Pánico a ser rechazado, a no ser apto, a no servir para según que cosas. Díganme: Si un joven se pone limitaciones de cualquier tipo, ¿Cómo serán estas limitaciones cuando lo jóven sea piel muerta? ¿Aspirará a algo más o a dar su último aliento sin ningún incentivo?. Aunque siempre nos queda preguntar a alguien quiénes somos si no podemos hallar la solución a tal problema moral, aunque la filosofia existencialista suele ser cosa de uno mismo.

Al final, lo que importa no son los años de vida, sino la vida de los años. Abraham Lincoln
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